Vivre au Paraguay : Avantages et inconvénients

¿Sueñas con dejarlo todo para vivir bajo el sol y sin pagar impuestos? Vivir en Paraguay atrae cada vez más a franceses que buscan libertad fiscal y tranquilidad.

Pero seamos claros: emigrar a este pequeño país de Sudamérica no significa vivir en el paraíso sin contrapartidas.

Hay cosas que nadie le dice y que debe saber antes de hacer las maletas.

En este artículo franco y muy completo, repasamos todas las ventajas de Paraguay, pero también sus inconvenientes para los franceses (para no idealizarlo en exceso).

Todo ello con datos actualizados y las experiencias de los expatriados que viven allí. Prepárate: lo que sigue podría confirmar tu deseo de lanzarte a la aventura… o hacerte pensártelo dos veces.

Ventajas de vivir en Paraguay

Paraguay ofrece una combinación única de ventajas para los expatriados que buscan un cambio. Estas son las principales ventajas que hay que tener en cuenta para expatriarse a Paraguay.

Fiscalidad ventajosa

Seamos claros: la fiscalidad en Paraguay es una de las mayores ventajas del país. Es sencillo, Paraguay aplica un sistema territorial: solo se gravan los ingresos generados en el país, no los ingresos extranjeros.

En otras palabras, si gestiona un negocio en línea o percibe ingresos en el extranjero, pagará un 0 % de impuestos sobre ellos una vez que sea residente fiscal paraguayo.

En Paraguay, puede alcanzar legalmente una tasa impositiva del 0 % sobre sus ingresos mundiales. E incluso sobre los ingresos locales, el impuesto sigue siendo bajo, con una tasa única fijada en solo el 10 %, nada que ver con los tramos impositivos franceses.

Y lo mejor de todo es que en Paraguay no hay impuesto sobre el patrimonio ni impuesto de sucesiones. Podrá construir y preservar su patrimonio con total tranquilidad, sin temor a que una nueva ley fiscal merme sus ahorros. Este marco fiscal tan atractivo explica por qué tantos empresarios en línea, criptoinversores y jubilados eligen la residencia fiscal en Paraguay. El país se describe a menudo como un «paraíso fiscal legal», y es fácil entender por qué.

Por último, obtener y mantener la residencia fiscal es sorprendentemente sencillo y flexible. Por ejemplo, a diferencia de otros países, no se le exige pasar 183 días al año en el país para conservar su estatus. Basta con una visita al año durante la residencia temporal y, una vez que se es residente permanente, una cada tres años. Esta libertad le permite viajar como desee sin dejar de tener su domicilio fiscal en Paraguay. Así es la libertad individual al estilo paraguayo: usted elige dónde vivir sin perder sus ventajas fiscales.

El coste de la vida en Paraguay

Después de los impuestos, el coste de la vida en Paraguay acaba de convencer a muchos expatriados. La vida cotidiana en Asunción o Ciudad del Este cuesta una fracción de lo que cuesta en Francia.

Las cifras hablan por sí solas: Paraguay tiene uno de los costes de vida más bajos de Sudamérica, entre un 60 % y un 70 % más barato que en Francia. En pocas palabras, vivir en Paraguay en 2025 le permitirá arreglárselas con 1000 €. 

Alojamiento, compras, restaurantes, ocio… todo es más barato. Por ejemplo, los alquileres en la capital parten de unos cientos de euros, e incluso en los barrios más exclusivos de Asunción, el precio por metro cuadrado para la compra de una vivienda oscila entre 700 y 2500 €. 

Y lo que es mejor, esta vida asequible no va en detrimento de la calidad. Podrá disfrutar de restaurantes, actividades y servicios cómodos con un presupuesto modesto, lo que mejora su calidad de vida diaria. Menos gastos también significa más ahorros o dinero para darse un capricho, un equilibrio financiero que aligera la mente.

Cabe destacar que esta vida económica se inscribe en un contexto económico estable. Paraguay, considerada una de las economías más abiertas y dinámicas de la región, lleva años registrando un crecimiento medio de alrededor del 4 % anual. 

La inflación se mantiene controlada en torno al 3-4 %, nada que ver con la subida de precios que se produce en algunos países vecinos. La moneda (el guaraní) se mantiene estable, por lo que no verá cómo su poder adquisitivo se erosiona de la noche a la mañana. En resumen, vivir en Paraguay en 2025 es sinónimo de un presupuesto reducido y un gran confort, en un entorno económico saludable.

Seguridad y vida en Paraguay para los expatriados

La seguridad en Paraguay es un tema muy debatido, ya que a veces se imagina erróneamente que Sudamérica es peligroso. Lo que nadie le dice es que, en comparación con muchos países de la región, Paraguay ofrece un entorno bastante seguro para los expatriados. 

Las estadísticas recientes muestran que la delincuencia es relativamente moderada en comparación con países vecinos como Brasil o Argentina. Por ejemplo, la tasa de homicidios rondaba los 7 por cada 100 000 habitantes en 2022, muy por debajo de la media latinoamericana (~20 por cada 100 000) e incluso inferior a la tasa de algunos países de Europa del Este. En definitiva, estamos muy lejos del caos que a veces imaginamos al ver Netflix.

Sobre el terreno, muchos expatriados afirman sentirse seguros en Paraguay. Barrios residenciales de Asunción como Villa Morra, Carmelitas o Santa Teresa ofrecen un entorno de vida moderno y muy seguro, con restaurantes, centros comerciales y zonas verdes, donde se puede pasear tranquilamente. 

Fuera de la capital, las ciudades medianas y las zonas rurales disfrutan de una tranquilidad que se menciona a menudo. La vida cotidiana transcurre pacíficamente, lejos del ajetreo que se vive en otras metrópolis. Las fuerzas del orden están presentes y las relaciones con la población local son bastante distendidas, sin un clima de tensión particular.

Por supuesto, como en cualquier lugar, hay que ser prudente. Hay zonas que es mejor evitar por la noche (algunos barrios periféricos o zonas fronterizas conocidas por el tráfico ilegal). Pero, tomando algunas precauciones de sentido común, vivir en Paraguay no es más arriesgado que vivir en España o Portugal, por ejemplo. 

Además, el Gobierno paraguayo está reforzando los medios contra la delincuencia (cooperación policial internacional, mayor vigilancia), lo que contribuye a mejorar la seguridad general. El resultado: muchos expatriados destacan una sensación de serenidad una vez instalados, disfrutando de un entorno seguro y pagando muchos menos impuestos, la combinación ganadora para vivir en Paraguay.

Calidad de vida para vivir en Paraguay

Vivir en Paraguay ofrece una calidad de vida sorprendentemente alta para quienes buscan sencillez y autenticidad. Aquí se vive a otro ritmo, más relajado y más humano. La serenidad está garantizada: el país tiene fama de ser un lugar donde la vida cotidiana transcurre tranquilamente, lejos del estrés de las grandes ciudades occidentales. 

Olvídese de los atascos interminables y de la carrera permanente contra el reloj. En Paraguay, uno se toma el tiempo para vivir. Esta dulzura de vivir («slow life») sienta bien, menos estrés, más tiempo para uno mismo y para la familia. 

De hecho, muchos paraguayos reivindican esta filosofía de vida tranquila y despreocupada, a pesar de las posibles dificultades económicas. Para un expatriado que busca una jubilación tranquila o un ritmo de vida más regular, Paraguay es claramente la opción ideal.

La calidez humana de Paraguay es otra de sus grandes bazas. Los paraguayos son conocidos por ser acogedores, generosos y cordiales. Aquí, el sentido de la comunidad no es una palabra vacía: es fácil integrarse en los círculos de vecinos y amigos, y compartir asados los fines de semana. 

Los vecinos pueden convertirse rápidamente en amigos íntimos, ya que la ayuda mutua y la cordialidad forman parte del estilo de vida. Este ambiente familiar y acogedor atrae enormemente a los expatriados que se instalan a vivir en Paraguay. 

Uno se siente rápidamente «como en casa», bien aceptado por la población local, siempre y cuando se haga un mínimo esfuerzo por integrarse (aprender algunas palabras de español o guaraní, apreciar la cultura local, etc.).

Hablemos de la cultura y la naturaleza: la calidad de vida en Paraguay también consiste en disfrutar de una naturaleza preservada y una cultura rica. Este país, poco conocido, esconde paisajes magníficos y variados. 

Selvas tropicales, vastas llanuras del Chaco, tranquilas orillas del río Paraguay… Los amantes de la naturaleza tendrán mucho que explorar. Puede pasar el fin de semana en el campo o a orillas de un lago sin encontrarse con hordas de turistas. 

Esta proximidad a la naturaleza, combinada con un estilo de vida menos materialista, lleva a muchos expatriados a replantearse sus prioridades y a disfrutar de los placeres sencillos (paseos al aire libre, pesca, observación de la fauna, etc.). El agradable clima, del que hablaremos más adelante, refuerza aún más esta sensación de bienestar diario.

En resumen, la vida en Paraguay ofrece un equilibrio entre el trabajo y la vida personal difícil de encontrar en otros lugares. Se trabaja para vivir y no al revés. Con un coste de vida moderado, un entorno tranquilo y una población acogedora, la calidad de vida para un expatriado puede ser excelente, sobre todo si se compara con el estrés de una gran ciudad europea. 

Muchos extranjeros se enamoran de esta vida sencilla y auténtica, en la que uno se centra en lo esencial: la familia, los amigos, la naturaleza, y en la que se olvida un poco la carrera consumista. Es un entorno ideal para quienes buscan una vida más libre y saludable.

Libertad individual

Libertad. Sin duda, esta es la palabra que más se repite cuando se pregunta a quienes han elegido vivir en Paraguay.

Menos burocracia asfixiante, menos normas puntillosas que regulan tu vida cotidiana. Paraguay es un país donde el Estado sabe mantenerse discreto en la vida de las personas, para bien o para mal. Para un expatriado, esto se traduce en una sensación de recuperar el control de su vida.

En primer lugar, la libertad financiera, por supuesto, gracias a la baja fiscalidad que hemos descrito. Usted se queda con el 100 % de sus ingresos extranjeros y casi todo lo que gana a nivel local. En Paraguay, usted decide cómo utilizar su dinero, sin tener que entregar la mitad al Tesoro Público. 

Este respiro financiero va acompañado de una tranquilidad mental nada desdeñable. Se acabó el tener que examinar las leyes fiscales cada año por miedo a que aparezca un nuevo impuesto de la nada. El marco fiscal paraguayo es estable y predecible, y está arraigado en la constitución territorial del país.

Además, hay libertad de movimiento y de iniciativa empresarial. Obtener la residencia paraguaya es rápido y económico, y una vez obtenida, le dejan en paz. No es necesario residir allí seis meses al año (a diferencia de muchos países): nadie vendrá a comprobar si está allí permanentemente. Como hemos visto, basta con estar allí unos días al año (o incluso cada tres años) para mantener su estatus. 

Esta flexibilidad excepcional permite a los nómadas digitales y a los viajeros mantener su total libertad de movimiento mientras se benefician del sistema paraguayo.  

El país busca atraer a empresarios y capitales: basta con ver los incentivos fiscales y las zonas económicas especiales en las que las empresas se benefician de exenciones. La normativa es poco estricta en muchos ámbitos, lo que se traduce en menos formularios y menos prohibiciones. ¿Quiere construir algo, importar material, poner en marcha un negocio? Es posible sin tener que dedicarle meses. Esta flexibilidad proporciona una verdadera sensación de libertad en el día a día.

Por último, el clima social y político de Paraguay refuerza esta sensación de libertad individual. El país goza de una notable estabilidad política desde hace décadas: no hay revoluciones en el horizonte, ni cambios ideológicos bruscos cada dos por tres. La democracia, restablecida en 1989, se ha consolidado y sigue siendo relativamente estable en el siglo XXI, a pesar de algunos altibajos. 

En resumen, Paraguay es un país políticamente estable y respetuoso con la propiedad privada. No hay que temer que el régimen cambie radicalmente y decida expropiar o gravar con impuestos adicionales a los extranjeros. 

Esta estabilidad también se observa en la economía, como se ha mencionado: moneda estable, inflación baja, deuda pública reducida. Todo ello crea un entorno en el que uno se siente seguro para planificar su futuro a largo plazo. La libertad aquí significa poder vivir e invertir con tranquilidad, sin miedo al mañana.

En resumen, Paraguay ofrece una rara sensación de libertad. Si busca un lugar donde le dejen respirar, donde sea dueño de su tiempo, de sus movimientos y de sus finanzas, este país es el lugar ideal. Por supuesto, esta gran libertad tiene como corolario un sistema menos protector en ciertos aspectos (sanidad, transporte… ya llegaremos a ello).

Estabilidad política

En la línea de la libertad individual, hay que destacar la estabilidad política y económica de Paraguay, una ventaja a menudo desconocida. Este discreto país ha sabido construir desde la década de 1990 un marco político bastante predecible y favorable a los negocios

A pesar de algunas crisis puntuales, la democracia paraguaya se ha estabilizado en general, lo que ha permitido transiciones pacíficas del poder y el mantenimiento de un rumbo liberal. Paraguay ha sido gobernado casi ininterrumpidamente por el mismo gran partido durante décadas, lo que, paradójicamente, ha contribuido a una cierta continuidad en las políticas económicas. 

Aquí no hay cambios radicales de modelo con cada elección. El nuevo presidente Santiago Peña, elegido en 2023, sigue la línea de sus predecesores en cuestiones económicas y fiscales. 

Sus prioridades declaradas: ortodoxia presupuestaria, lucha contra la corrupción y modernización del Estado, confirman la trayectoria proinversión del país. En otras palabras, no hay riesgo de que las reglas del juego cambien de la noche a la mañana para los expatriados y los empresarios extranjeros.

A nivel económico, Paraguay se distingue por su notable estabilidad para ser un país emergente. Como se ha mencionado, el crecimiento ha rondado el 4 % anual de media en los últimos 15 años, una tasa envidiable que demuestra la resiliencia de su economía. 

Incluso en 2023, tras las sacudidas de la pandemia, el PIB se disparó un +4,7 %. La inflación está bajo control (el Banco Central fijó un objetivo del 4 %, que se ha alcanzado efectivamente) y el guaraní no sufre devaluaciones incontroladas. 

La deuda pública sigue siendo baja (alrededor del 38 % del PIB), lo que da un amplio margen de maniobra en caso de dificultades. Las agencias internacionales suelen elogiar la disciplina macroeconómica de Paraguay, que contrasta con la de otros países de la región.

Esta estabilidad económica y financiera va acompañada de un clima favorable a la inversión. Paraguay es una de las economías más abiertas de la región, miembro fundador del Mercosur y signatario de múltiples acuerdos comerciales. 

El Gobierno fomenta la llegada de capital extranjero mediante ventajas fiscales (exención de impuestos durante 10 años para determinadas empresas, zonas francas, etc.) y una burocracia simplificada para los inversores. 

Para un expatriado que quiere desarrollar un proyecto, esto es tranquilizador: se instala en un país que se mantiene firme en el plano político y cuya economía es lo suficientemente sólida como para no derrumbarse ante la primera crisis.

En materia de seguridad pública, como hemos visto, el Estado está reforzando sus capacidades para contener los retos (delincuencia transfronteriza, narcotráfico). Esto forma parte de la búsqueda de la estabilidad global del país. 

En la escena internacional, Paraguay no está involucrado en ningún conflicto y mantiene relaciones diplomáticas pragmáticas con sus vecinos y las grandes potencias. Todo ello crea un entorno estable, propicio para quienes deseen expatriarse a Paraguay en 2025 sin temor al caos político. 

En resumen, la estabilidad de Paraguay es una ventaja importante: en este país se puede planificar el futuro (negocios, familia, patrimonio) con una visibilidad a largo plazo, lo que es muy valioso en un momento en el que tantos países parecen impredecibles.

Vivir en Paraguay con un clima agradable

La última ventaja, y no menos importante si está cansado del gris, es que el clima en Paraguay es, en general, muy agradable. El país disfruta de un clima subtropical, con inviernos suaves y veranos cálidos

Aquí no hay frío glacial en invierno: en julio (que es invierno austral), las temperaturas en Asunción suelen oscilar entre 15 °C y 25 °C durante el día, con un cielo generalmente soleado. De hecho, los meses de agosto y septiembre cuentan con una media de 24 días soleados cada uno, lo que significa que el sol brilla durante gran parte del año. 

Podrá disfrutar de un cielo azul frecuente y de temperaturas que recuerdan a la primavera o al verano europeos durante gran parte del año.

La primavera y el otoño (a ambos lados del verano austral) ofrecen condiciones ideales: alrededor de 25-30 °C, sol y la brisa justa para estar bien. Es la mejor época para descubrir el país, con un clima benigno. En verano, hay que ser sinceros, el calor puede ser intenso

De diciembre a febrero, las temperaturas pueden superar regularmente los 35 °C por la tarde, con picos que a veces superan los 40 °C en algunas regiones como el Chaco. El aire puede volverse pesado y húmedo, lo que hace que los días de verano sean un poco agotadores para aquellos que no disfrutan del calor tropical. 

Pero nada insuperable: uno se adapta adoptando el ritmo local (la siesta en las horas más calurosas, las actividades a primera hora de la mañana o al atardecer). Y la mayoría de las viviendas y oficinas de la ciudad tienen aire acondicionado. Además, las noches de verano siguen siendo cálidas, pero más soportables, con 25 °C, lo que permite disfrutar de las veladas al aire libre.

La ventaja es que, incluso en verano, el sol brilla casi todos los días (Paraguay sufre muchas menos depresiones tropicales que sus vecinos costeros). Y cuando llega la temporada de lluvias (generalmente entre noviembre y diciembre), los chaparrones refrescan el ambiente y reverdecen magníficamente los paisajes. 

Aquí, el estado de ánimo se beneficia del clima: muchos expatriados disfrutan de vivir en un país donde «hace buen tiempo y calor» durante la mayor parte del año.

En resumen, si te gusta el sol y el calor, el clima paraguayo te encantará. Casi podrás olvidarte de lo que es un abrigo de invierno. El agradable clima de Paraguay permite pasar mucho tiempo al aire libre y llevar una vida más activa (terrazas, paseos, deportes, barbacoas durante todo el año…). 

Es excelente para la calidad de vida. Solo hay que tener cuidado con las olas de calor en verano y los mosquitos durante la temporada húmeda, pero son pequeños inconvenientes comparados con las ventajas de un clima soleado y suave durante gran parte del año.

Desventajas de vivir en Paraguay

Ningún país es perfecto, y Paraguay también tiene sus aspectos negativos, o al menos sus retos para un expatriado francés. En aras de la transparencia, repasemos las principales desventajas de vivir en Paraguay, para que te vayas con toda la información necesaria.

Barrera del idioma

La barrera del idioma es sin duda el primer obstáculo práctico al que se enfrenta un francés en Paraguay. Aquí no se habla francés ni realmente inglés en la vida cotidiana: los idiomas oficiales son el español y el guaraní. El español paraguayo (castellano) es el idioma dominante en la ciudad y en los negocios, mientras que el guaraní (idioma amerindio) sigue siendo muy común en la vida cotidiana, incluso en las zonas urbanas. 

En 2012, alrededor del 77 % de los paraguayos hablaban guaraní y el 68 % español, y muchos eran bilingües. Esto significa que, aunque domines el español, a menudo oirás guaraní en las conversaciones informales, lo que puede resultar desconcertante al principio. En cuanto al inglés, seamos claros: no es de uso común

Aparte de ciertos círculos empresariales, la juventud moderna de los barrios elegantes y algunos profesionales del turismo, pocas personas hablan inglés con fluidez. Del francés, ni hablemos, salvo en la Alianza Francesa de Asunción, no encontrará a nadie que lo practique.

En concreto, vivir en Paraguay sin hablar español es muy difícil. El más mínimo trámite administrativo, la vida cotidiana (hacer la compra, solicitar un servicio, firmar un contrato) exigen el español. 

No hay formularios en francés y rara vez los hay en inglés. ¡Así que hay que ponerse manos a la obra! La buena noticia es que el español es bastante accesible para un francófono y que la inmersión en el lugar acelerará su aprendizaje. 

Pero planea tomar clases antes de partir y, una vez allí, oblígate a practicar. Aprender algunas nociones básicas de guaraní también puede ser una excelente idea: a los lugareños les encanta y puede romper el hielo de inmediato. 

En resumen, la barrera lingüística es real y puede complicar la integración, sobre todo si no estás familiarizado con el español. Prepárate para algunos malentendidos y para tener que esforzarte más al principio para entenderlo todo. 

Esto forma parte del reto de vivir en el extranjero en Paraguay. Con tiempo, práctica y atreviéndote a hablar (aunque sea de forma imperfecta), acabarás superándolo. Consejo: inscríbase lo antes posible en clases de español in situ, frecuente los locales y, por qué no, asista a un taller de lengua guaraní. No solo progresará, sino que demostrará su respeto por la cultura local, lo que siempre facilita la integración en Paraguay.

Ritmo de vida

El ritmo de vida en Paraguay es un inconveniente… para aquellos a los que no les gusta que las cosas se alarguen. En Paraguay, la gente se toma su tiempo, a veces mucho tiempo. 

El famoso «tiempo paraguayo», una puntualidad muy relativa, puede volver loco al recién llegado con prisa. Los paraguayos suelen llegar tarde a las citas, las reuniones empiezan con retraso y la propia burocracia tiene un ritmo particular. 

Los expatriados se dan cuenta rápidamente de que la puntualidad es menos estricta y que los negocios suelen comenzar con largas conversaciones informales (alrededor de un mate tereré helado) antes de entrar en materia. Hay que aceptar que el tiempo tiene un sabor diferente aquí. Los proyectos avanzan a un ritmo tranquilo. Como dice un dicho local burlón, «los europeos tienen el reloj, los paraguayos tienen el tiempo».

Esta lentitud se refleja en los trámites administrativos. Abrir una cuenta bancaria, obtener un documento oficial, registrar un contrato… todo ello puede llevar días, con múltiples idas y venidas.

La burocracia paraguaya puede parecer arcaica: sellos, formularios en papel que hay que rellenar en varias ventanillas, horarios de apertura reducidos… Hay que armarse de paciencia y relativizar. Este sistema, a veces lento, se ve parcialmente compensado por la amabilidad de los funcionarios, a menudo dispuestos a ayudar a un extranjero perdido en los trámites, pero todo lleva su tiempo.

El ritmo de vida más lento también significa que algunas cosas que dábamos por sentadas en Europa pueden sorprendernos. Por ejemplo, durante las fiestas locales importantes, empresas enteras cierran durante varios días, lo que puede resultar desconcertante cuando se necesita algo con urgencia. 

Si eres impaciente por naturaleza o adicto a la eficiencia, este ritmo de vida paraguayo podría ser un verdadero inconveniente que te saque de quicio. Prepárate para tener que ralentizar el ritmo y rebajar tus exigencias en cuanto a plazos. Sin embargo, muchos expatriados acaban apreciando esta vida más tranquila. 

Se aprende a ser paciente y a relativizar la urgencia de todo. Al final, lo que al principio es un inconveniente puede convertirse en una ventaja personal: se sufre menos estrés y se vive mejor. En cualquier caso, es un choque cultural que hay que anticipar cuando se decide instalarse en Paraguay.

Sistema sanitario

El sistema sanitario paraguayo está lejos de los estándares europeos. Para un expatriado acostumbrado a la Seguridad Social y a los hospitales bien equipados, esta es sin duda la mayor desventaja de vivir en Paraguay. El país cuenta con un sistema sanitario mixto con un sector público y un sector privado, pero ambos adolecen de limitaciones.

En el sector público, la asistencia sanitaria es prácticamente gratuita para los ciudadanos y residentes, lo que está muy bien sobre el papel, pero la realidad es más dura: falta crónica de recursos, hospitales mal equipados, escasez de medicamentos, tiempos de espera interminables… 

La calidad de las infraestructuras varía enormemente entre la capital (donde algunos hospitales públicos están a la altura) y las provincias remotas (donde los centros de salud carecen de todo). 

Por ejemplo, en Paraguay solo hay una media de 11 médicos por cada 10 000 habitantes, una densidad muy baja en comparación con Francia (donde se superan los 30 por cada 10 000). Además, el país también carece de enfermeros y personal médico cualificado. En la práctica, este déficit significa que la atención médica es menos buena y que el acceso a un especialista o a una prueba puede llevar mucho tiempo. En las zonas rurales, acceder a la atención de urgencia puede suponer incluso un reto logístico.

Afortunadamente, el sector sanitario privado está bien desarrollado en Asunción. Numerosas clínicas y hospitales privados ofrecen una atención de mucha mejor calidad, con médicos a menudo formados en el extranjero y un equipamiento adecuado. Muchos expatriados y paraguayos acomodados solo confían en la sanidad privada, que tiene la ventaja de ser rápida y eficaz.  

Por ejemplo, una consulta con un especialista privado cuesta alrededor de 15 €, lo que sigue siendo muy asequible para un europeo. Sin embargo, cuando se trata de problemas de salud graves (cirugía mayor, enfermedades complejas) o urgencias vitales, Paraguay puede mostrar sus limitaciones. 

No es raro que los expatriados prefieran recibir tratamiento en países vecinos más avanzados (Argentina, Brasil) para tratamientos complejos. Incluso regresan a Europa si es posible. Es algo a tener en cuenta.

Como expatriado, si no es un empleado local con cobertura, deberá contratar un seguro médico internacional privado. Es imprescindible para cubrir la atención médica privada in situ y, sobre todo, posibles evacuaciones sanitarias. 

Estos seguros tienen un coste anual considerable, que debe incluirse en su presupuesto para vivir en Paraguay. No escatime en un buen seguro médico, ya que un accidente de tráfico o una apendicitis pueden salirle muy caros.

En resumen, el sistema sanitario paraguayo es un punto débil que hay que compensar con una buena preparación. Prevé recibir atención médica privada en la medida de lo posible y contratar un seguro sólido. 

Es el precio que hay que pagar por vivir en un país sin impuestos: aquí, el Estado no le quita su dinero, pero a cambio no le cubrirá en caso de problemas de salud. Cada uno debe decidir si le compensa. Para muchos expatriados, el cálculo fiscal sigue siendo beneficioso, aunque tengan que hacerse cargo de su propia salud.

Corrupción

La corrupción es un mal muy presente en Paraguay, y es un inconveniente sociopolítico que no debe pasarse por alto. El país arrastra una reputación de corrupción endémica, heredada de su historia (35 años de dictadura de Stroessner hasta 1989) y alimentada por redes político-económicas dudosas. 

En concreto, esto significa que la transparencia de la administración y la confianza en la justicia son menores que en Europa. Según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International, Paraguay solo obtiene una puntuación de 24/100, lo que lo sitúa en el puesto 149 de 180 países en 2023, uno de los peores rankings del mundo en esta materia. Esto da una idea de lo extendido que está el fenómeno.

En la vida cotidiana, un expatriado puede enfrentarse a la corrupción de diferentes maneras. Por ejemplo, la burocracia «engrasada» con sobornos: para acelerar un trámite administrativo que se alarga, algunos no dudan en untar la mano de un funcionario. No es algo sistemático, pero existe. Del mismo modo, en los controles de tráfico, ha ocurrido que policías mal pagados han pedido un pequeño billete para hacer la vista gorda ante una infracción menor. 

Como extranjero, se te puede ver como una fuente potencial de ingresos, por lo que es mejor conocer tus derechos y mantenerte cortés pero firme si te encuentras en este tipo de situación. El clientelismo político también es moneda corriente: muchos puestos o contratos públicos funcionan mediante redes de influencia y nepotismo. Esto no le afectará directamente a menos que tenga intención de hacer negocios con el Estado local, pero es un elemento del contexto.

También hay que señalar que la corrupción puede afectar al desarrollo del país: infraestructuras mal construidas debido al desvío de fondos, lentitud de la justicia debido a la influencia de los jueces, etc. Por ejemplo, un expresidente (Horacio Cartes) fue sancionado por Estados Unidos por corrupción masiva en 2022, lo que da una idea del nivel alcanzado en la cúpula del Estado. El actual presidente ha declarado la lucha contra la corrupción como una prioridad, pero los avances son lentos.

Para un expatriado, todo esto puede resultar moralmente frustrante (cuando se viene de un país relativamente bien clasificado en materia de integridad). También puede crear una sensación de inseguridad jurídica: si se tiene un litigio, nunca se sabe si el dinero o las relaciones del adversario no pesarán más que la ley. Es la otra cara de la moneda de una fiscalidad ligera y un Estado ligero: la gobernanza no siempre está a la altura.

Sin embargo, en la práctica, muchos extranjeros en Paraguay se adaptan a ello. Si se respetan las normas, se evitan los negocios turbios y se cuenta con buenos asesores locales, se puede vivir sin verse demasiado afectado por la corrupción reinante. 

Pero hay que tener en cuenta que Paraguay no es Suiza en este sentido: hay que aceptar cierta opacidad del sistema y ciertos privilegios. Si esto le repugna profundamente, quizá vivir en Paraguay no sea lo más adecuado para usted.

Sin acceso al mar

Este punto puede parecer insignificante, pero para algunos es un verdadero inconveniente para vivir en Paraguay: el país es un enclave sin acceso al mar. No hay playas paradisíacas frente al mar, ni fines de semana en la costa sin tener que coger un avión. Para los amantes del baño, los deportes acuáticos en el mar o simplemente la brisa marina, es una carencia que hay que tener en cuenta. Paraguay es uno de los dos únicos países de Sudamérica (junto con Bolivia) que no tiene litoral.

Por supuesto, hay alternativas. Paraguay cuenta con numerosos cursos de agua, ríos y lagos donde refrescarse y navegar. Por ejemplo, el país está atravesado por los ríos Paraguay y Paraná, que permiten navegar e incluso llegar al océano Atlántico a través de Argentina (Asunción cuenta con un puerto fluvial activo). 

También hay playas fluviales, especialmente en Encarnación, donde las orillas del río Paraná se han acondicionado como una playa de arena muy apreciada por los habitantes. Sin embargo, no nos engañemos: no es el mar. El agua es marrón, no hay olas del océano ni olor a yodo.

Para mucha gente, no tener el mar cerca no es un impedimento, sobre todo porque los países vecinos (Brasil, Uruguay) ofrecen magníficas costas a pocas horas de vuelo para pasar las vacaciones. Pero para otros, es un pequeño punto negativo. 

Si sueñas con una expatriación al estilo de una isla tropical, con cocoteros y playas de arena fina a dos pasos, Paraguay no te lo ofrece. Lo compensa con otros encantos (naturaleza verde, ríos, piscinas naturales), pero hay que gustarte el interior del país.

Más allá del ocio, el hecho de estar enclavado también tiene implicaciones económicas: Paraguay depende de sus vecinos para acceder a los puertos marítimos, lo que encarece algunos productos importados y puede causar retrasos logísticos. Como consumidor expatriado, es posible que notes que algunos productos tardan en llegar o son un poco más caros precisamente porque no hay un puerto marítimo directo (todo pasa por Argentina o Brasil). No es dramático, pero es una realidad que hay que conocer.

En resumen, no hay playa los fines de semana en Paraguay (a menos que cuente la playa fluvial de Encarnación). Si el mar es su elemento vital, este país podría echarle de menos en ese aspecto. Pero si prefiere el campo, los ríos y las piscinas, vivirá bien sin el océano.

Tráfico peligroso

Por último, uno de los inconvenientes concretos de la vida cotidiana en Paraguay es el tráfico rodado, a menudo calificado de peligroso. 

¿Las razones? Se acumulan varios factores: el estado desigual de las carreteras (bueno en las grandes ciudades y en las vías principales, medio a malo en el resto), el envejecimiento del parque automovilístico (muchos coches viejos importados y mal mantenidos) y un comportamiento al volante a veces muy arriesgado. 

Aquí, el código de circulación se interpreta a menudo de forma flexible. El exceso de velocidad, el incumplimiento de las prioridades y los slaloms entre las filas son escenas bastante habituales en las carreteras paraguayas. Si a esto le sumamos los numerosos vehículos de dos ruedas (motos, scooters) poco visibles y a veces sin casco, obtenemos una mezcla peligrosa en la carretera.

Las estadísticas oficiales son escalofriantes. La tasa de mortalidad en las carreteras de Paraguay es de aproximadamente 22 muertes al año por cada 100 000 habitantes. Para darle otra perspectiva, los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad entre los jóvenes de 15 a 29 años en Paraguay. 

Este país tiene una de las tasas más altas de accidentes graves de la región.

En el día a día, esto significa que, si te mudas allí, debes conducir con precaución. Muchos expatriados optan por no conducir al principio y utilizan taxis o VTC (muy asequibles) para desplazarse por la ciudad. 

Si conduce, deberá estar muy atento: conduzca de forma defensiva, anticipe al máximo y nunca dé por sentado que los demás respetarán las normas. Por la noche, hay que redoblar la precaución (iluminación pública desigual, vehículos sin luces, peatones imprudentes). Fuera de las ciudades, hay que tener cuidado con las carreteras secundarias en mal estado y los animales que deambulan por la calzada.

También hay que mencionar el caos del transporte público. Los autobuses locales, aunque tienen su encanto pintoresco, se ven involucrados en numerosos accidentes debido a la prisa de los conductores y al mal estado de los vehículos. Es mejor evitar conducir cerca de ellos, ya que pueden parar bruscamente en cualquier lugar para recoger a un pasajero. 

No hay un servicio de emergencia súper rápido (especialmente fuera de las ciudades). Por lo tanto, es mejor no tener ningún percance grave en la carretera.

En resumen, la peligrosidad del tráfico paraguayo es un verdadero punto negro. Esto no significa que no se pueda circular por allí, millones de personas lo hacen todos los días, pero hay que ser consciente de ello y adaptar el comportamiento. Si eres motociclista, piénsatelo dos veces: Paraguay es uno de los países con mayor tasa de mortalidad en motocicleta. 

Lleve un casco de calidad y conduzca con precaución. Esta constatación un tanto sombría no debe aterrorizarle, pero es mejor llegar mentalmente preparado para que la carretera sea una aventura en sí misma. Con el tiempo, uno se acostumbra (y aprende los trucos locales), pero hay que estar siempre alerta.

Conclusión para venir a vivir a Paraguay

En conclusión, vivir en Paraguay ofrece un equilibrio único entre ventajas considerables, como la fiscalidad cero, el bajo coste de la vida, el clima soleado, la libertad individual y un entorno tranquilo, y desventajas reales que no deben pasarse por alto, como la barrera del idioma, el ritmo lento, un sistema sanitario mejorable, la corrupción, el aislamiento y las carreteras peligrosas. 

Esta opción de expatriación será especialmente adecuada para aquellos que quieran «salir del sistema» y ganar libertad financiera y personal, a la vez que aceptan renunciar a ciertas comodidades occidentales y adaptarse a una cultura diferente. 

En otras palabras, Paraguay atrae a los espíritus aventureros que buscan expatriarse para pagar un 0 % de impuestos y vivir más libremente, en un rincón tranquilo y desconocido para el gran público.

Para aquellos que desean vivir en Paraguay a tiempo completo, el país puede ofrecer una vida agradable, auténtica y enriquecedora, siempre y cuando se integren y acepten el país tal y como es, con sus fortalezas y debilidades. 

En cuanto a aquellos que solo contemplan la residencia fiscal sin vivir allí todo el año, encontrarán un refugio jurídico eficaz y estable para optimizar su situación, al tiempo que pueden volver a disfrutar de otros lugares. En ambos casos, Paraguay merece que se le preste una atención seria.

Prepárese: expatriarse a Paraguay no es un simple traslado, es un cambio de paradigma. Si después de sopesar estas ventajas e inconvenientes siente que este estilo de vida es el adecuado para usted, entonces adelante, porque muchos, una vez instalados, solo se arrepienten de una cosa: ¡no haberlo hecho antes!